Barcelona Fosca o el dilema de “Borrar o no borrar”.

La edición de las imágenes digitales hoy en día, pasa por el eventual uso de una serie de programas que juegan distintos papeles que podemos asimilar en cierta medida al trabajo de laboratorio de antaño. Más allá del famosísimo Photoshop, que actúa como un taller de  fotografía para la edición, retoque y manipulación sobre un “lienzo” de la fotografía digital, hay otros programas muy potentes que actúan sobre distintas etapas de la producción fotográfica. Algunos actúan como cajas de luz (como el Bridge de Photoshop), otros son programas “Reveladores”, como  las diversas versiones de Camera Raw que vienen incluidos en programas como Adobe Photoshop o Aperture, o con la compra de una cámara que utilice formato RAW. Así mismo, hay programas como Adobe Lightroom que actúan como retocadores de imagen, a la vez que como organizadores del flujo de trabajo y de gestores de bases de datos. También hay programas específicos para el tratamiento de imágenes de manera más específica, ya sea en Blanco y Negro o color; incluso hay un mundo de Aplicaciones fotográficas para telefonía de gran potencia, como por ejemplo, Snapseed.

Sea como sea, antes de enfrentarse al trabajo de la edición fotográfica, es indispensable hacer una criba de las imágenes que merecen ser editadas de aquellas que deben pasar al olvido…Preguntarán ¿Borrarlas? y la respuesta es ¡Si! Borrarlas. La revisión en la caja de luz, con la intensión de seleccionar las imágenes que sobrevivirán y las que no, probablemente es el momento más doloroso de la fotografía, pero ¡Cuidado! No se debe hacer nunca desde el visor de la cámara. Siempre será mejor tener varias tarjetas de vídeo con mucha capacidad disponible y menos espacio de almacenamiento en discos duros. Así podremos fotografiar  a nuestro antojo y sin preocuparnos demasiado de como quedó esta toma, el encuadre o la luz. Eso lo veremos en casa o el despacho y allí tomaremos las decisiones de que conservar y que borrar. Si somos sinceros con nosotros mismos verán como borraremos muchísimas  fotos que no resisten una segunda oportunidad.

Lo doloroso estriba en que con frecuencia nos encontramos borrando aquella foto en la que teníamos puestas todas nuestras expectativas porque al verla en un monitor apropiado vemos que no sirve. Como contrapartida nos sorprenderemos más de una vez con la calidad de alguna fotografía sobre la que no teníamos ninguna esperanza.

Primera foto de la serie Barcelona Fosca

Primera foto de la serie Barcelona Fosca

Es el caso de la imagen superior, tomada en la Rambla de Barcelona en febrero pasado y que ha dado pie a una serie en la que estoy trabajando desde ese momento a la que he denominado Barcelona Fosca (“Barcelona oscura” en catalán). El título ya lo había usado en una exposición fotográfica que hice en la galería Reference de Barcelona hace unos años, pero me parece muy pertinente para esta galería. De allí la repetición.

Esta toma fue hecha con una Canon EOS 7D, sin mayores expectativas por mi parte. Estaba oscuro, iba de prisa, no me detuve a componer ni enfocar. Simplemente reaccioné ante un impulso y disparé la cámara. Por esto mismo no tenía expectativas sobre que saldría de ella. Sin embargo, al verla en el ordenador no quise borrarla (este hubiera sido su destino más evidente), sino que decidí experimentar con ella para ver que potencial tenía una fotografía borrosa, jugando al principio solo con contrastes, luces, negros, encuadre, etc. ¡Vamos! Lo básico de Lightroom.

La imagen original en el visor de Adobe Lightroom

La imagen original en el visor de Adobe Lightroom

Primeros ajustes aplicados con Adobe Lightroom

Primeros ajustes aplicados con Adobe Lightroom

Por último lo procesé con Silver Efex Pro-2 para pasarla en Blanco y Negro, permitiéndome jugar con estructuras, granos, filtros y colores selectivos.

Imagen en Silver Efex Pro 2

Imagen en Silver Efex Pro 2

El resultado de este proceso lo pasé a Photoshop, donde le añadí una serie de texturas que me llevaron a la foto de más arriba. ¿Debía haberla borrado o se justificó el trabajo? Personalmente me gustó el resultado. Me gustó tanto que como dije más arriba, dio pie a una serie en la que he seguido trabajando ahora de manera consciente, entendiendo el valor de ciertas figuras fuera de foco tratados a consciencia reduciendo los detalles llegando el punto en que solo se intuyen figuras superpuestas de claro oscuros que permiten imaginar más que comprender y que de esta manera intentan despertar la sensibilidad del espectador.

El dilema de borrar o no borrar. Mi consejo es que si hay que hacerlo. ¡Hay que borrar! Pero no lo hagan en el visor de la cámara, pueden perder fotos que a lo mejor pueden dar sorpresas. A continuación les dejo una pequeña galería con algunas de las fotografías de esta serie (Probablemente todas habría que haberlas borrado). Sin embargo, espero que les gusten.

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